No es solo un retiro
Un Cursillo de Cristiandad es una experiencia intensa de encuentro con Cristo, con uno mismo y con los demás.
Durante unos días se comparte vida, amistad, oración, escucha y anuncio. Pero la intención del Movimiento no es aislar esa experiencia del resto de la existencia.
Lo que allí se descubre está llamado a entrar en la familia, el trabajo, las amistades, la parroquia y los ambientes donde cada persona vive de verdad.
Por eso muchos cursillistas no hablan solamente de haber asistido a un Cursillo. Hablan de haber comenzado un camino.